Las empresas cada vez están más concienciadas de la necesidad de ser sostenibles. En el caso de las Artes Gráficas, se está trabajando para reducir el impacto negativo de esta industria aplicando distintas medidas como, por ejemplo, una correcta gestión de los residuos o la reducción del consumo energético. Las organizaciones pueden demostrar su compromiso con el medioambiente a través de la adquisición de distintas certificaciones ecológicas. Las cuales avalan sus esfuerzos por contribuir en el cuidado del planeta.

¿Qué son las certificaciones ecológicas?

Una certificación ecológica o ambiental es una acreditación concedida por las autoridades competentes que verifica que los productos, procesos o la gestión de una empresa se lleva a cabo sin causar perjuicio al medioambiente y siguiendo las normativas ambientales pertinentes.

Las empresas que deseen obtener este tipo de certificaciones deberán estar dispuestas a adoptar distintos objetivos medioambientales en todos sus procesos: uso de materias primas sostenibles, reducción de residuos y su correcta gestión, minimización de las emisiones, eficiencia energética… entre otros.

En otras palabras, se acredita que la empresa controla el impacto de su actividad en el medioambiente y su compromiso de mejora continua.

Tipos de certificaciones ecológicas

En función del alcance de estas certificaciones distinguimos dos clases. Aquellas certificaciones dirigidas a acreditar la sostenibilidad de las materias primas, en el caso de las Artes Gráficas, certificaciones ecológicas de la cadena de custodia de productos procedentes de la madera. Y, por otro lado, certificados ambientales que avalan los Sistemas de Gestión Ambiental.

Materias primas sostenibles

El papel es sin lugar a duda la materia prima más empleada en el sector de las Artes Gráficas. La explotación forestal indiscriminada ocasiona multitud de efectos adversos sobre el medioambiente. Por este motivo, las imprentas y el resto de las empresas pertenecientes al sector deben asegurarse de que el papel que utilizan proviene de bosques gestionados de forma sostenible, y que en su proceso de producción no se hayan empleado sustancias contaminantes. Las más representativas son:

PEFC. Certifica la explotación de los bosques de manera sostenible en busca de un equilibrio social, económico y medioambiental de estos. Es promovido por una organización sin ánimo de lucro.

FSC. Garantiza a los consumidores que las materias primas utilizadas provienen de explotaciones forestales gestionadas de forma sostenible. Este sello ecológico es promovido por un órgano independiente y sin ánimo de lucro.

ECF. Certifica que la pasta empleada en la fabricación de papel ha sido blanqueada sin utilizar cloro líquido.

Ecolabel. Sello promovido por la Unión Europea el cual exige que al menos el 10% de la fibra provenga de plantaciones certificadas. Prohíbe el uso de cloro y limita el volumen de emisiones.

Sistema de Gestión Ambiental

Se trata de una herramienta de carácter voluntario dirigida a evaluar de forma periódica los sistemas de gestión ambientales de la empresa. Conlleva la difusión del comportamiento medioambiental y la formación e implicación del personal de la organización.

El estándar de referencia ISO 1400 es el más extendido. Puede ser aplicado en cualquier tipo de organización, independientemente del sector o el tamaño de la empresa, que se comprometa a mejorar y demostrar las políticas de protección ambiental y prevención de la contaminación. ISO 1400 permite una mayor flexibilidad que otros sistemas de gestión y un menor nivel de compromiso.

Implantar un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en esta norma internacional supone:

  • Cumplir con la legislación vigente en materia medioambiental.
  • Difundir los programas de gestión medioambientales. Siendo obligatorio comunicar la política ambiental solamente.
  • Poseer un enfoque de mejora continua.
  • Antes de implantar el SGA se recomienda una revisión ambiental inicial, pero no tiene carácter obligatorio.
  • Respecto a las auditorías del sistema de gestión, no hay plazos máximos señalados.
  • La empresa puede ser certificada por cualquier organismo con capacidad para ello sin necesidad de registrar la empresa en dichos organismos certificadores.

Las empresas pueden certificar su gestión ambiental a través de una segunda vía: el Reglamento EMAS. En sus inicios este modelo solo tenía una aplicación a nivel europeo. Sin embargo, en la actualidad su ámbito de aplicación es mundial. A diferencia de ISO 14001, certificar un Sistema de Gestión Medioambiental bajo este sistema supone mayores obligaciones:

  • Se exige una revisión medioambiental inicial.
  • La auditoría interna debe realizarse en intervalos de 3 años como máximo.
  • Se requiere la difusión de una declaración medioambiental y una declaración anual simplificada.
  • Además, la certificación es expedida por organismos específicos y se requiere el registro de la empresa en los mismos.

Ventajas de las certificaciones ecológicas

  1. Atender la demanda de los consumidores. El consumidor de hoy en día está cada vez más sensibilizado con las problemáticas medioambientales. Se observa una mayor preferencia por los productos respetuosos con el entorno. Por tanto, obtener sellos ecológicos aumenta la competitividad de la empresa.
  2. Mejorar la imagen de marca. La empresa demuestra su compromiso para minimizar al máximo el impacto negativo de su actividad.
  3. Uso responsable de los recursos naturales. Se reduce el consumo de recursos naturales y energéticos. De esta forma se salvaguardan bienes escasos como el agua.
  4. Protección del medio ambiente. A través de un SGA, se obtiene una mayor conciencia en cuanto a las emisiones, vertidos y residuos producidos por la actividad. En cuanto al uso de papeles sostenibles, se contribuye a la lucha contra la deforestación y la pérdida de biodiversidad.
  5. Reducción del coste de explotación. Las empresas que se comprometen a cuidar del medioambiente se ven impulsadas a introducir mejoras de sus procesos productivos, estás mejoras generan un ahorro. Así mismo, la reducción del consumo energético conlleva un menor gasto.
  6. Evitar sanciones administrativas. Implantar un SGA permite cumplir las normativas vigentes y adelantarse a las futuras más exigentes.

Como es lógico, alcanzar las condiciones necesarias en la empresa para ser apto de estas certificaciones puede suponer un desembolso económico. En caso de no disponer de la capacidad financiera necesaria, la empresa puede crear un plan de gestión ambiental no oficial con distintas medidas ambientales. Por pequeños que parezcan los cambios que se vayan a realizar, se puede reducir el impacto de la actividad empresarial. Todos podemos contribuir en el cuidado del planeta.